¡PIENSA COMO UN TRIUNFADOR!

Narra una metáfora que en cierta ocasión un hombre que se dedicaba a la espeleología, llevó a su hijo de 5 años para que aprendiera sobre los secretos del mundo subterráneo. Como todo niño curioso, empezó a lanzar piedras y le pareció extraño como estas emitían un sonido multiplicado al rodar. El chiquillo gritó: ¡horrible ¡y el eco le contestó igual. Luego dijo, ¡feo ¡y el eco le devolvió el sonido. Finalmente, expresó ¡tonto ¡y el eco le respondió lo mismo multiplicado. El menor nervioso se apegó a su padre y en tono de miedo le preguntó qué era eso.

El padre, consideró que esta era una maravillosa oportunidad para darle una lección de vida a su hijo, y le dijo, escucha: ¡hermoso ¡y el eco devolvió de manera agradable la palabra repetida varias veces. Luego increpó, ¡maravilloso ¡y la respuesta vino de regreso, ¡fantástico ¡y en el mismo tono fue devuelta la contestación.

El infante preguntó, ¿qué es papá?, y éste le contestó: ¡es la vida hijo, como los llames te responde ¡. La vida es sencilla y práctica, todo es cuestión de aprender a vivir para hallarle sus secretos, pero todo depende de uno mismo. Tal como vea la realidad así será.

Para un triunfador NO EXISTEN LOS PROBLEMAS, SÓLO HAY RETOS. La vida siempre nos pondrá obstáculos para enseñarnos a vivir.  Lo que conocemos con el nombre de problemas, no es más que lecciones o enseñanzas puestas en el camino para aprender, para mejorar. Son oportunidades que son necesarias para superar un proceso y evolucionar.

Todos los habitantes de este mundo, tenemos problemas. La diferencia está en cómo se reacciona frente a lo que sucede. Detrás de cada problema está escondida una oportunidad, la clave está en no desesperarse, observar detalladamente, esperar y aprovechar esa circunstancia. Tenga en cuenta que el éxito siempre es escurridizo y sólo se le revela a aquellos que persisten en buscarlo.

Un triunfador nunca dice mentiras, siempre habla asertivamente y con la verdad. Vivimos en una sociedad donde permanentemente se les enseña a los niños a justificarse para evadir una responsabilidad.

Tenga presente que para encubrir una mentira se requiere de 10 mentiras más. Entonces, si decimos 10 mentiras, habrá que inventar otras 10 por cada una, es decir se habrán dicho 100 mentiras. Y, por esas 100, otras 10 por cada una, esto es 1000 mentiras y así sucesivamente. ¿Comprende lo delicado qué es esto? Además, las farsas causan baja autoestima.

También, un triunfador sabe escuchar. Esto es, aplica los principios de la escucha activa, que tienen que ver con el lenguaje corporal, prestar atención a su interlocutor, no interrumpir, no cambiar el tema, tono de voz, asentir, retroalimentación y conectar la lengua con el corazón – aprender a callar. Alguien dijo en cierta ocasión “si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio que vas a romper, mejor no digas nada”.

Todo triunfador cree en sí mismo. Ellos se niegan a abandonar sus sueños, persisten, están dispuestos a correr riesgos y no permiten que nadie les robe sus ideales. Permanentemente están en búsqueda de sus metas y si algo sale mal, no se desaniman, cambian los procedimientos, pero no abandonan sus objetivos. Están convencidos que ellos nacieron para ganar, pero que el éxito exige resultados, compromiso y disciplina.

Los triunfadores nunca se rinden, persisten. Como dijo Rudyard Kipling en uno de sus escritos, “cuando vayan mal las cosas como a veces suelen ir, cuando tengas poco haber y mucho que pagar, y precises sonreír aún teniendo que llorar, ¡lucha ¡pues por más que tengas que sufrir, cuando todo está peor, más debemos de insistir”.

Y, finalmente, un triunfador siempre mira hacia adelante, nunca hacía atrás, ellos entienden que el pasado se fue, murió, y por eso borran su historia personal. Viven el presente y tienen en cuenta que el futuro depende de lo que hagan hoy.

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